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Ensayo de Naranjas en la Sociedad Agrícola Sofruco
Detalles de la Investigación


Para la presente investigación se seleccionó un huerto en la hacienda La Rosa de la Sociedad Agrícola La Rosa Sofruco S.A. debido a que contaba con las características necesarias para el estudio: Corresponder al cultivo Valencia (por ser el más plantado en Chile); estar en plena producción, considerando la gran demanda de potasio por la fruta; ser árboles homogéneos, con excelente manejo y control sanitario, además de presentar el nivel de potasio foliar más bajo posible.

Los árboles correspondieron a naranjo (Citrus sinensis (L.) Osbeck) cultivo Valencia, injertados sobre Troyer citrange. El huerto tenía 18 años a la fecha del inicio del ensayo y la distancia de plantación era de 7 x 7 m. El huerto se regaba por surcos y las malezas se controlaban con rastra en la entre hilera aproximadamente con tres labores anuales, y en la hilera con herbicida. En el programa de fertilización del huerto en los años anteriores al ensayo sólo se aplicaba urea en una dosis de 980 g por árbol, al término de la estación invernal, lo cual se mantuvo durante el período de la investigación.

El suelo correspondió a la Serie La Rosa, clasificada como de la familia Franca gruesa, mixta, térmica; sub grupo Calcic Haploxeroll; orden Mollisol (CIREN, 1996). Suelo de origen aluvial ubicado en una de las terrazas del río Cachapoal, profundo, de textura franco limosa, arcillosa a franco arcillo arenosa en superficie. El drenaje es moderado a bueno, la permeabilidad moderadamente rápida, el régimen de humedad es xérico. La precipitación media anual es de 505 mm y la temperatura media anual 19,1°C con un período libre de heladas de 11 meses.

Los tratamientos fueron: 1. Testigo (sin aplicación de potasio). 2. Cloruro de potasio (KCl). 3. Nitrato de potasio (KNO3). 4. Sulfato de potasio (K2SO4). 5. Sulfato de potasio y magnesio (K-MgSO4). Los fertilizantes se aplicaron en forma manual a inicios de la estación primaveral de cada año (1990, 1991, 1992) en dos surcos, uno a cada lado de la proyección de la copa del árbol, a la profundidad de 25 cm. Cada año se utilizó una dosis equivalente a 3 kg de K2O por árbol.

El diseño experimental fue de bloques completos al azar, con cinco tratamientos y seis repeticiones. La unidad experimental (un árbol) quedó completamente aislada por ocho árboles sin tratar como borde.

Se realizaron análisis foliares antes de establecer el ensayo y luego anualmente, para lo cual se tomaron muestras de hojas con pecíolo ( Siguiendo las recomendaciones de Embleton et al. 1978), en cada unidad experimental en la primera semana de marzo, correspondiente al brote de primavera.

Concentraciones de Potasio en las Hojas

Se puede comprobar a continuación que en el primer año, las aplicaciones de potasio no incrementaron significativamente las concentraciones de este elemento en las hojas. En el segundo año los valores más altos correspondieron a los tratamientos KNO3 y K2SO4. En el tercer año las concentraciones en todos los tratamientos de aplicación de potasio fueron significativamente más altas que en el testigo, lo cual estaría confirmando la lenta respuesta que generalmente presentan los frutales a las aplicaciones de potasio al suelo (Razeto, 1999). Esta lenta respuesta podría obedecer a una fijación de potasio por la arcilla de este suelo (25% de arcilla). Wolf (1999) indica que el potasio intercambiable en un suelo con 25% de arcilla debe ser diez veces más alto en comparación a un suelo arenoso (2,5% de arcilla), para tener una adecuada concentración de potasio en la solución de suelo.

Concentración de K en las Hojas según Diferentes Fuentes Potásicas
Concentración de K en las Hojas según Diferentes Fuentes Potásicas
Fuente: Razeto, B. y Opazo, J. 2001. Efecto de diferentes fertilizantes potásicos en el contenido foliar de nutriente, producción y calidad de fruta en naranjo cv. Valencia. Agricultura Técnica (Chile) 61 (4): 470 – 478.

La concentración en el tratamiento testigo fue disminuyendo hasta aproximarse a un valor cercano al cítrico capaz de afectar el rendimiento. Esto indicaría que el suministro natural de potasio del suelo, unido a un aporte anual en el agua de riego de aproximadamente 23 kg ha-1 de K, fue insuficiente para compensar las extracciones que efectúa el árbol, especialmente a través de la fruta. En efecto, el valor más bajo de rendimiento se obtuvo en el testigo. Hay una diferencia de casi 12 t ha -1 entre el valor más alto y el testigo.

Para cv. Valencia, Carranca et al.(1993) señalaron un rango de K óptimo en hojas de brote sin fruto entre 4,0 y 5,3 g kg-1. En este experimento, en el tercer año sólo el testigo presentó un valor cercano al nivel más bajo del potasio foliar óptimo. Sin embargo, según los estándares usados en California (Embleton et al.,1978), el testigo se encontraría en un nivel bajo, los árboles tratados con KCl, K2SO4 y K-MgSO4 en un nivel medio a bajo, y sólo aquellos tratados con KNO3 en un nivel óptimo. Por otra parte, según los estándares de Alva y Tucker (1999), ningún tratamiento alcanzó el nivel óptimo de K de 12 a 17 g kg-1.

Rendimientos y Números de frutos por árbol

En el siguiente cuadro se presentan los rendimientos por árbol y el número de frutos. Como se puede apreciar, no hay diferencias significativas entre los tratamientos. Asumiendo un rendimiento promedio de 220 kg por árbol, el rendimiento estimado para el huerto es de 45 t ha-1, considerado alto y muy similar al señalado por Koo (1985) para condiciones de EE.UU.

Efecto de Diferentes Fuentes Potásicas sobre Rendimiento y Peso
Efecto de Diferentes Fuentes Potásicas sobre Rendimiento y Peso.
Fuente: Razeto, B. y Opazo, J. 2001. Efecto de diferentes fertilizantes potásicos en el contenido foliar de nutriente, producción y calidad de fruta en naranjo cv. Valencia. Agricultura Técnica (Chile) 61 (4): 470 – 478.

El peso promedio del fruto aumentó significativamente en el tercer año de aplicación, lo que indica al potasio como un factor determinante en el problema de calibre (tamaño del fruto). Esto coincide con Embleton et al. (1978), quienes señalaron que bajo una concentración de 13,0 g kg-1 de K en las hojas, la aplicación de K incrementa el tamaño del fruto. Koller y Schawarz (1995) en Citrus sinensis x Citrus reticulata también encontraron que los niveles altos de K fertilizante incrementaron el peso promedio de los frutos.

El cloruro de potasio (KCl) y nitrato de potasio (KNO3) incrementaron significativamente el peso promedio del fruto. Los valores en los tratamientos con sulfato de potasio (K2SO4) y sulfato de potasio y magnesio (K-MgSO4), aun cuando mayores que el testigo no fueron significativos, lo cual indicaría que el efecto de estos dos últimos fertilizantes sobre el peso del fruto sería más lento.

Concentración de cloruro, magnesio y nitrógeno en las hojas en el tercer año de aplicación

El Mg se incrementó significativamente en el tratamiento con K-MgSO4 alcanzando el rango óptimo señalado por Embleton et al.(1978). En los otros tratamientos el Mg se encuentra en un nivel bajo según los mismos autores. Es interesante hacer resaltar el incremento en los niveles foliares de K y Mg conseguido con este fertilizante, si se considera que ambos elementos son antagónicos en frutales, lo cual se explicaría por el aporte simultáneo de ambos elementos.

Concentración de N, Mg y Cl en las Hojas según Diferentes Fuentes Potásicas
Concentración de N, Mg y Cl en las Hojas según Diferentes Fuentes Potásicas
Fuente: Razeto, B. y Opazo, J. 2001. Efecto de diferentes fertilizantes potásicos en el contenido foliar de nutriente, producción y calidad de fruta en naranjo cv. Valencia. Agricultura Técnica (Chile) 61 (4): 470 – 478.

El tratamiento con KNO3 si bien tiene el valor de concentración más alto de N en hojas, no fue significativamente diferente a los otros tratamientos. Esto probablemente se explique por el alto nivel de N existente en todos los árboles del huerto, como resultado de la fertilización anual con urea.

Conclusiones

De los resultados obtenidos bajo las condiciones en que se realizó la presente investigación se obtuvieron las siguientes conclusiones:

En huertos bajo riego convencional, en un suelo con 0,5 cmol (+) kg-1 de K intercambiable en los primeros 20 cm y 0,25 cmol (+) kg-1 entre 20 y 40 cm, y con concentraciones medias a bajas de potasio en las hojas, no se incrementa el rendimiento ni el número de frutos por árbol, luego de tres años de aplicación de fertilizantes potásicos al suelo. En cambio, sí se incrementa el tamaño del fruto, tanto en peso como en calibre en el tercer año.

De los cuatro fertilizantes comparados (cloruro de potasio, nitrato de potasio, sulfato de potasio y magnesio), los dos primeros aparecen más rápidos o eficientes en su efecto sobre el tamaño del fruto.

Los fertilizantes potásicos aplicados al suelo con riego convencional, son lentos en su acción, pues el nivel de potasio en las hojas subió significativamente sólo al tercer año de aplicación, a excepción del nitrato de potasio y sulfato de potasio cuyo efecto se presentó ya al segundo año.

El nivel foliar de potasio va disminuyendo año tras año en árboles que no son fertilizados con este elemento.

Las aplicaciones de sulfato doble de potasio y magnesio aumentan significativamente la concentración de magnesio en las hojas.

Las aplicaciones de cloruro de potasio incrementan significativamente la concentración de cloruro en las hojas, pero dentro de niveles normales.

Las aplicaciones de nitrato de potasio, como aporte de potasio, no elevan el contenido foliar de nitrógeno a un nivel excesivo.